Lo ligero (42 días juntos)


Han sido días de caminar consciente de cada paso dado, de reconectar, de reconocer, de irme entendiendo con las nuevas demandas de mi cuerpo, de ir encauzando esta energía desbordada que es tanta que a veces no me deja dormir, despierto en las madrugadas sintiendo el agua que quiere salir de mi cuerpo, con urgencia, me parece que aún estoy en el sueño, como muchas veces en que soñaba que iba a hacer chis y cuando aún no amanecía descubría que al único lugar que iría sería a mi máquina. En esta primera etapa quedé libre de la hemodiálisis, ahora me despierto muy temprano para ir dos veces a la semana a análisis y consulta en el Hospital de Nutrición.

Mis días son acompañados por agua con acentos de color, de jamaica, con rodajas de pepino, con rayadura de jengibre, con regaliz… Son días de poner en orden el estudio, la alacena, el clóset, de sacar todo eso que ya no funciona, de abrir las bolsas donde guardo mis tés y emocionarme de que ahora puedo tomarlos todos, justo ahora me bebo uno con el nombre de Love y lo puse en mi taza favorita, que es enorme y tiene un texto del poeta Francisco Hernández que dice “Amanecer. Anochecer. Envejecer. Amar el altar donde pudimos, por un instante, ser el mar”… Así me siento en un instante prolongado donde no hay miedo porque cuando se es el mar no hay espacio para el temor. Tomo toda la sopa que no había tomado en cinco años y el calor viene de muy dentro, de lo que está en paz, centrado, presente.

Los puertos están abiertos a la navegación, y yo voy entrenándome en esto de ser oleaje. Del país que vio nacer a kidnecito me quedo con el amor de quienes se entregan para hacer del mundo un lugar donde las fronteras transmuten y se vuelvan puentes. Ahí enfoco mi mirada, en ese pequeño círculo que se expande y donde habitan los buenos, los que apuestan por salvarse haciendo un poco por los otros todos los días. Conocer a Alvin Roth, Michael y Susan Rees, Chuck Lehener, Katie Burton y sus amigos, me hacen reconciliarme con el futuro. Aquí y ahora solo puedo decir ¡salud! Por todos aquellos que ponen corazón e inteligencia para que ningún muro nos detenga.

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4 pensamientos en “Lo ligero (42 días juntos)

  1. Hola Marisol, saludos desde Guatemala.
    No sabes el gusto que me da saber que ya tienes tu nuevo riñon, de cuando en vez paso por acá con la esperanza de encontrarte mejor, hoy fue ese día. Qué emoción, espero que de aquí en más tu vida sea felicidad total, un fuerte abrazo.

  2. Hola,hace un tiempo le habia comentado llegue a usted para conocer mas e inspirar a mi madre que tiene 13 años en hemodialisis .. me alegra tanto volver a entrar a este Blog y ver que su vida va mejorando, cuidese mucho , le deseo lo mejor y que Dios siempre le bendiga con mas oportunidades, saludes desde Nicaragua.

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