Un taller de palabras


Regreso de Veracruz después de cinco días distintos, de aprendizaje, de olvidar la sed para concentrarme en compartir cómo la escritura ha sido la herramienta más valiosa para atravesar los días espesos y para guardar los días transparentes.
 
Como parte de la beca que tengo del Pecda tenía que dar un taller como retribución social, alguna vez di un taller de creación literaria para niños, pero hace mil años y no estaba muy convencida de qué hacerlo, hasta que pensé en trabajar con el formato del diario, porque estoy convencida que todos tenemos una historia que contar así que lo llamé Tú eres tu historia, primero iba a ser en Teocelo pero al final se cambió al puerto de Veracruz y aunque yo había dicho que no importaba la edad, lanzaron la convocatoria solo para adolescentes en el Centro Veracruzano de las Artes.
 
Todo se trataba de trabajar con la escritura como lugar de refugio, como máquina del tiempo, pero también como herramienta que sirve para nombrar lo que tememos y desde ahí convertir los miedos en algo más dulce y más suave. Trabajamos con los sueños, con los deseos, con la infancia, con el futuro, con la magia, viajamos, jugamos, nos vimos desde afuera y desde dentro, desde lo más profundo y también lo más lejano. Mi parte favorita fue cuando hicimos un amuleto de palabras, porque llevar escritos los deseos más íntimos solo puede traer cosas lindas.
 
Fue un trabajo de equipo intenso, con un grupo que se abría y entonces la magia sucedía. Fue como regresar a tener 15 años cuando todavía vivía en Veracruz y poderme dar todo eso que iba a necesitar para cuando la vida se complicara un poco, solo un poco. Encontrar esa entrega a quedarse en silencio, concentrados en escribir fue saber que más allá de las balaceras, de las maletas negras, de los políticos que saquearon nuestro estado, en este salón donde más de 10 se enfocaban en crear ocurría un Veracruz muy distinto y luminoso y que por unas horas estaba a salvo, mientras los veía mover sus lápices algo en mí se sosegaba y bailaba de alegría. Gracias por esto a cada uno de los que apostaron por aventurarse en esta historia, ahora nuestra.
 
Y claro todo esto no hubiera ocurrido sin este diario, gracias a la sed y a la insuficiencia, mi relación con la escritura también cambió, ya no tiene que ser perfecta, ni elitista, para que cumpla su función, solo me basta con saber que me desea tanto como yo a ella y que juntas cumplimos con la misión de hacer este caminar mucho más amable.
 
Semana en que la espera ya no agota porque la mirada está acompañada, porque el cuerpo está lleno de gratitud para mis cómplices de este taller de palabras.
 
 

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