La intoxicación 


La sed no me deja, está ahí a mí lado y yo me las ingenio para complacerla, si no le puedo dar cantidad, le doy calidad, o por lo menos eso intento. Entonces pruebo bebidas nuevas, ayer pedí una limonada con carbón activado, que decían eliminaba las toxinas, pero me fue fatal, tuve un especie de intoxicación, con vómito, diarrea y dolor de cuerpo incluidos, fue una noche larga… Además Cuau fuera, en un viaje de varios días, estaba sola, pero la sed seguía ahí, abrazando mi insomnio y malestar.

Y claro que en esos momentos pensaba y ¿si llegara la llamada? Agua no iba a tener, eso seguro, pero estaba mermada, me pasé la noche con pesadillas y el sueño fragmentado, con la sensación de no estar lista, hasta que cerca de que amaneciera, solté, me dije “lo que ha de ser será” entonces pude dormir y el cuerpo encontró el rumbo, abrí los ojos tarde, el sol ya estaba bien arriba y yo solo necesitaba un trago de agua dulcísima, lenta, para hidratar la desazón y lanzarme al día.

Tropezones que me conectan con la vulnerabilidad y me hacen estar alerta para afinar los cuidados.

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