Parar

Después de la mañana llena de contratiempos, ya iba corriendo a la oficina, pero estaba tan cansada, que tuve que decidir no ir, quedarme en casa, dándole chance a mi cuerpo y me cuesta tanto, la culpa todo lo vuelve turbio. 

Y yo que me sentía la más irresponsable por no ir a trabajar, después de inhalar, exhalar llegaba a la conclusión que irresponsable es hacer oídos sordos a lo que de verdad necesito y hoy tenía que hacer un alto. 

Sosegarme, quedarme quietecita y aprender de este silencio que me pedía cada trocito mío. Saber que no tengo que ser fuerte todo el tiempo, darme permiso de cansarme, de decir hoy no puedo y entender que la única responsabilidad que de verdad importa es la que tengo conmigo. 

Y que detenerse, tomar aliento, está bien porque garantiza llegar más lejos en el camino. Así este día en que escribo y escribo para asimilarme, para aprender de esa frase de la abuela que dice despacito y nos amanecemos. Slow life.

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