Las vidas paralelas

  
Hay mañanas que abro los ojos y solo puedo sentirme completa, tantísimo que la sed no tiene cabida ni tampoco el cansancio. 
Esta semana la atravieso como si flotara, debe ser que volver a la poesía me reconcilia con los miedos, si voy con ella puedo decir cualquier cosa, ir a lo que me duele y salir entera.

Escribo una canción de cuna para el riñón perdido de mi hermano, le agradezco todas y cada una de sus lecciones, lo amo y me sé amada.

Días en que me doy chance de desear con cada pedacito mío, en que la máquina es una caricia suave que saca lo que incomoda al cuerpo, en que mis tres horas y media a su costado son un regalo. En que celebro las sorpresas cotidianas y sonrío por los encuentros.

Y los segundos en que sé que las cosas solo pueden salir bien, se multiplican. Me sorprendo diciendo “Así que esto es la felicidad”. Sábado de solo dejarse estar, sosegadamente, sin prisa y sin que el agua dicte el paso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s