Mientras espero…

  
Esta mañana no hay autos disponibles para llegar a la oficina y lo que parece un tropezón me regala un desayuno en casa, pan tostado con mermelada y un té negro con leche es un lujo delicioso en martes. Entiendo que las trampas de tiempo tienen su encanto. La lista de espera ha dejado de agobiarme, será cuando tenga que ser, a mí mientras estos días me gustan, me anclo en lo rico que es poder andar por esta época de frío calor diluidos. 

Todo marcha, a veces a paso lento, otras muy rápido para mantener la respiración. Lo de la clínica se va resolviendo. Eso que dicen las abuelitas de que no hay mal que por bien no venga es ciertísimo. Los malos ratos sirvieron para descubrir a la Comisión Nacional de Arbitraje Médico y saber que como paciente hay organismos que me respaldan y eso es un gran alivio…

Anoche sueño con un espejo de arena, el final y el inicio de una playa, camino y no me hundo, avanzo aunque no sepa hacia donde, es la firmeza del agua y la tierra lo que me sostiene, es la frescura sobre la planta del pie lo que da sentido y dirección, no hay extravío solo placer. Despierto con la sensación tan en la piel que la sonrisa que me traje aún me ampara.

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