Mis venas

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Sigo en el hospital porque mi INR que es la medida que utilizan para saber el tiempo de coagulación de mi sangre aún no llega a 2, va en 1.2.

Me ponen vía intravenosa un anticoagulante, heparina. Cuando me obligaron a quedarme me explicaron los doctores que si fuera un paciente “normal” (es decir no renal y tomando antibióticos) me dejarían ir a casa solo tomando anticoagulantes orales, pero debido a mi condición debía quedarme en el hospital de tres a cinco días para que recibiera heparina, me tomaran análisis con frecuencia y pudieran determinar la dosis con la que me iría a casa tomando warfarina.

Hoy es el quinto día y mis venas y yo ya no podemos más. Mis venas son delgadas y están frágiles después de tanto piquete. Dos veces al día me toman muestras de sangre, ahora solo me dejo picar por los de laboratorio o las enfermeras de línea, pero aun ellos no siempre logran la punción que permita llenar el tubo con 5 mililitros de mi sangre.

El doctor Rojas de nefrología cuando vio mis venas me dijo que hay dispositivos portátiles para medir el INR que solo necesitan una gota de sangre que se toma con un piquete en el dedo. Me ilusioné y pregunté si lo tenían en el hospital, negativa absoluta.

Así que este domingo desperté muy temprano y me puse a navegar buscando el coagulómetro portátil. Creo saber donde lo venden y en un ratito Cuau irá en misión en busca de la esmeralda perdida.

Estoy esperando al doctor para tratar de convencerlo de que me deje ir a casa, decirle que lo mismo que están haciendo aquí, lo puedo hacer desde el hogar, que la ciencia está de mi lado y con este dispositivo podríamos ajustar la dosis de warfarina a distancia, pero es domingo y he aprendido que los doctores que dejan de fin de semana son más inseguros y por ello más difíciles de convencer, en fin, yo de todas formas haré mi lucha.

Domingo de hartazgo, de desear las jacarandas que se asoman por la ventana, ganas de sacarme la aguja de mi mano izquierda, de querer ponerme el vestido de rayas y los zapatos rojos e irme de este lugar…

Cada vez camino más rápido, el dolor se está transformando en un recuerdo, entonces me cuesta trabajo quedarme atada a una cama que siento ajena. Así este desahogo, así las cosas…

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