El último jueves de febrero

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Hoy hace 20 días que estoy en el hospital, rompí mi récord, nunca antes estuve tanto tiempo, lo máximo eran 7 días y me parecían una eternidad.

20 días de despertar a las 6 de la mañana y dormir fragmentado por las revisiones de las enfermeras o los medicamentos que hay que tomar, de bañarse apresuradamente y en varias modalidades (en seco y con ducha de teléfono), de estar conectada a soluciones, de náuseas provocadas por los analgésicos, pero también de conocer mucha gente que ama su trabajo y que tienen como vocación cuidar la salud de los otros.

Mi parte favorita del Hospital de Nutrición es la Clínica del dolor, no hubo un solo día que no vinieran a verme preocupados por cómo evolucionaba y migraba mi dolor. Gracias a ellos recuperé la sonrisa y el ánimo para seguir.

Las enfermeras de piso siempre dispuestas a ayudarme, me hicieron sentir ligera en los días pesados y las de hemodiálisis, que aunque saturadas de trabajo respondían profesional, amable y cálidamente a mis preguntas y que cuidaron mi fístula como si fuera suya.

El doctor de piso, el doctor Espejo, que se quedaba platicando con nosotros hasta que las dudas estuvieran saldadas.

El equipo de cirujanos y angiólogos, muy jóvenes y profesionales, quienes pasaban a revisar mis piernas cada día a las 6 de la mañana.

Los infectólogos, que no cesaron ni un momento hasta que encontraron el antibiótico para combatir la bacteria.

La parte de neurología y cardiología que estuvieron al pendiente cuando hubo la más mínima sospecha de que algo podía marchar mal.

Entonces para que este jueves yo esté aquí, sonriente y dispuesta a seguir, para que el dolor y la bacteria aún no sean un recuerdo pero ya pronto, hubo mucha gente detrás. Agradezco la decisión de venir al Hospital de Nutrición y conocer sus diferentes equipos y dejarlos actuar en mí.

Y gracias todas a Cotita y Cuau por su amor y paciencia, aún nos falta tramo por recorrer pero confío que llegaremos a buen puerto, a ellos dos ya les dedicaré un texto completo más adelante.

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6 pensamientos en “El último jueves de febrero

  1. Qué ganas de compartir un desayuno contigo, Marisol!! Es de bien nacida ser agradecida y tú, sin duda, debiste nacer muy bien 😉 Mis enhorabuenas a todo el equipo de personas que te ha cuidado tanto y tan bien. Feliz regreso a casa!

  2. Hola Marisol, por mera coincidencia vi tu blog, y me llamo la atencion, simplemente por el nombre, yo soy trasplantado, y aunque leo que tu camino ha sido sinuoso, sigues luchando; desde hace un mes aprox te he estado leyendo y estoy impresionado por tu valentia y lucidez, y ademas de tu fuerza, se que no es facil, lo que vives, pero se que eres una luchadora incansable, estare leyendo todos los dias que pueda tu blog y cuenta con mi apoyo , estoy en GDL.

  3. El leer esas lineas donde mencionas que cuidan de tu fistula como si fuera nuestra, y digo nuestra por que soy uno de los que cuida tu fistula y toda tu persona. Me da gusto ver que existen comentarios tanto positivos como negativos y saber con ello donde estamos fallando. Cuidate mucho y espero encontrar entre tantos relatos alguna mención personal, no t creas, solo deseo que sigas con esa fortaleza que t caracteriza.
    Saludos cordiales.
    Atte. Lic. Enf. Eduardo Alamán

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