La salud

20140130-131710.jpg

Vuelvo al libro de la definiciones para acomodarme en esta palabra, que en su primera acepción dice “estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones”, sonrío, decido que estoy sana, para mí la normalidad es conectarme a una máquina que me permite ejercer todas mis funciones.

Y a mitad de esa palabra que podría ser tabú, me le planto enfrente y apuesto por asumir no perder la salud, descubro que solo me ha tocado tomar un camino alterno para mantenerla. Ahora más que nunca sé exactamente cómo están mis niveles, esta vereda me ha llevado a conocer íntimamente mi cuerpo, a entender qué le falta y que le sobra. Este tiempo es el del equilibrio, dieta en orden, agua a cuenta gotas y energía a tope.

Recuerdo los días antes de la hemodiálisis, cuando las toxinas no me dejaban comer nada, todo lo devolvía, como me estremecía ante la debilidad y entendía que recuperar la salud era la prioridad, como juraba “esta vez si haré las cosas bien”, me sentía responsable de haber llevado mi sistema al límite…

Conforme pasaron los meses y me fui acoplando a esta nueva forma de vida, aprendí a ir conquistando de a poquito los espacios donde me descubro fuerte y sana, comiendo lo que corresponde, esquivando el líquido y la tristeza, volviendo el descanso placentero.

Así el jueves, en que las hojas cesaron su caída y el sol se impone, en que visto de rojo por el puro gozo de saberme plena.

Anuncios

Un pensamiento en “La salud

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s