Preámbulo de la vacación

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Parece que la gripa ya va cediendo, ayer durante mi sesión de hemodiálisis, escucho que Rubén, un paciente joven que suele ir en el turno de la tarde y que me cae bien, fue esta mañana muy temprano porque sale de vacaciones con su familia, no pudieron conseguirle turno en la clínica de la ciudad a la que va, le cuenta al enfermero que va a ser muy cuidadoso con su dieta porque no quiere darle ningún susto a los suyos.

Cuando se está sin hemodiálisis más de tres días hay dos riesgos grandes: el agua y el potasio (por eso hay que cuidar lo que se bebe y come al máximo). En 2012 cuando se infectó mi catéter y tuve que ir al hospital y estar sin hemodiálisis 5 días, mis niveles de potasio se elevaron, rozaron el límite en que comprometían mi corazón, entonces aparecieron los doctores con unos polvitos que tenía que tomar antes de cada comida para disminuir el potasio: Novezafol, se llama ese medicamento mágico.

A fines de ese año tenía que ir a San Francisco por trabajo y estaría sin hemodiálisis cuatro días. Mi doctor solo me autorizó viajar si me llevaba sobrecitos de Novefazol. Tratamos de conseguirlo pero no lo tenían en ninguna farmacia, es un medicamento español que por alguna razón ya no lo distribuían. Mi doctor tuvo que hablar al laboratorio y pudimos conseguir una caja, es uno de mis bienes más preciados, un sobrecito y puedo disfrutar de unos buenos frijoles.

La cuestión es que le dije a Rubén que le podía dar uno de mis sobrecitos para que el potasio no fuera a ponerlo en peligro. Aceptó y cuando terminó la sesión con todo y su familia me acompañaron a casa por los polvos mágicos. Su esposa guapísima y sus hijos pequeños y lindos, se me encogió el corazón cuando los vi, fue inevitable pensar en mi familia, en cómo nos hubiéramos acoplado a vivir con un papá con insuficiencia renal, fue como un hoyo en el tiempo…

Recuerdo que cuando mi papá murió mi mamá nos dijo que eso era lo mejor, que no hubiésemos querido que él dependiera de una máquina para vivir, ahora sé que eso de estar conectado no es tan terrible, que me hubiera gustado que siguiera conmigo aunque nuestras vacaciones fueran breves.

Despido a Rubén y su familia, van sonrientes rumbo al mar, yo me quedo anclada descubriendo que he vivido la insuficiencia desde dos ángulos: como hija de paciente y ahora como la protagonista, prefiero este último lugar, me desdoblo y sé que mientras exista un lugar al cual dirigirse anida la esperanza.

Jueves de agradecer la existencia de polvos mágicos y preparar el último viaje de este año y los primeros de 2014.

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