El equipaje

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Mi día empezó antes, 5:30 ya estaba en la clínica para salir a tiempo y llegar puntual al autobús en el que ahora me traslado a Xalapa.

Desde que recuerdo me gustan las maletas y tengo predilección por las de color rojo. Cuando era niña y sentía que las cosas no marchaban bien pensar que podía poner mis cosas en mi maleta roja, pequeñita, Samsonite, e irme siempre fue como volver a tomar aire.

Me gusta viajar y viajar ligera es una prioridad en mi vida, la de antes y la de ahora. No hay nada que resulte imprescindible, los olvidos ya se resolverán en el siguiente destino.

Así que hoy llegué a la clínica acompañada de mi maleta de cuadros roja y diminuta, que compré en Japón, mis compañeras de la isla de hemodiálisis, señoras mayores, muy hechas a dejar que la enfermedad les ponga las reglas, me ven con sorpresa, regularmente apenas me saludan (un buenos días apurado y luego su sueño profundo me hace sentir que no pertenezco, hablan entre ellas pero nunca conmigo).

Entonces, se me acercan, me sonríen, me preguntan que a dónde viajo, que qué hago, algo distinto se asoma en sus miradas, se ven contentas, bromean acerca del tamaño de mi maleta y de que hoy llegué temprano, me dicen que porque estoy joven puedo hacer esas cosas, les digo que de vez en cuando deberían viajar, que un buen viaje purifica más que una sesión de hemodiálisis.

Una de ellas ha tenido problemas con el cáteter, le pregunto que cómo sigue y me dice que no está funcionando muy bien, que no quiere ir al hospital, que le pide a Dios que ya se la lleve antes que ir a la tortura del hospital, le confieso que uno de mis mayores temores es morirme en el hospital, reconoce lo mío que hay en ella y yo me veo reflejada en ese temor particular.

La maleta de cuadros roja me abre camino hacia ellas, al final me desean buen viaje, me llevo sus sonrisas y buenos deseos mientras me alejo sé que la cercanía se hila en descubrirnos en los otros.

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9 pensamientos en “El equipaje

  1. El viaje es lo único que es real, aunque no nos movamos, el mundo viaja siempre a no sé donde y nosotros con él. La sangre viaja y muchos elementos viajan dentro nuestro. Lo único que es real es el viaje; hay viajes rojos como la roja sangre dentro nuestro.

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